“Miedo”, de Stefan Zweig

Un libro angustioso y tenso.

Miedo (Acantilado, 2018), de Stefan Zweig y traducido por Roberto Bravo de la Varga, es un libro en el que el título ya nos pone en contexto. En efecto, este libro breve pero intenso cuenta la historia de doña Irene, la protagonista, una señora de vida acomodada que ronda los treinta años y que vive con su marido y sus dos hijos en una gran casa y que acude habitualmente a encuentros sociales como señora de la alta sociedad que es.

Paralelamente a esto, doña Irene mantiene una secreta relación amorosa con un joven pianista, y todo parece irle sobre ruedas hasta que, un día, una señora a la que Irene describe casi como una mendiga, la pilla saliendo de la casa de su amante y la amenaza con desvelar su secreto y echar por tierra su posición de señora rica.

Doña Irene, a partir de aquí, comenzará a tener un miedo tremendo que le impedirá dormir y que creará sospechas en su marido, que le impedirá salir a reuniones sociales como antes. Así, cada poco tiempo Irene cederá a los chantajes de esta señora, que descubre la identidad de Irene y su domicilio, y la visita con asiduidad para que ésta le dé dinero. Un día determinado llega a entrar en la casa de Irene y le pide el anillo de casada. Irene cede atemorizada con la esperanza de que esa entrega del anillo le permita tener unos días de tranquilidad para pensar en confesárselo en su marido, algo que nunca hace, aunque lo piensa varias veces.

Al final, Irene decide tomar una decisión dura que me dejó perplejo: suicidarse. La noche antes de tomarse más cantidad de morfina de la recetada habitualmente por su médico y descansar así eternamente, Irene estuvo atenta a cada ruido, a las respiraciones de sus hijos, que dormían en la habitación contigua. Me gustó cómo Zweig reflejó el estado de doña Irene a través de una mayor percepción esa noche.

Al día siguiente, Irene acude al farmacéutico, y mientras ve las gotas de la morfina pasar de un frasco a otro, mientras ve, digamos, su vida pasar ante aquellas gotas, su marido aparece súbitamente y a partir de ahí la historia se desarrolla con una rapidez trepidante. Su marido la lleva a casa y allí se desencadena el resultado que no voy a contar para no hacer un spoiler grande, porque en la contraportada del libro se dice que el final sorprenderá no solo al lector, sino también a la propia Irene. Y yo creo que acierta, porque yo me lo imaginaba, pero, aun así, es bastante increíble que el final resulte ser el narrado.

Por último, me gustaría citar una frase del libro, que contiene muchas frases destacables, y que engloba la esencia de esta historia: “El miedo es peor que el castigo, porque éste es algo determinado y, por severo que sea, no se puede comparar con el temor que despierta en nosotros lo incierto, una tensión espantosa, que no conoce límite”.

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